Resumen 537 |
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Sui X, LaMonte MJ, Laditka JN, Hardin JW, Chase N, Hooker SP, Blair SN. Cardiorespiratory Fitness and Adiposity as Mortality Predictors in Older Adults. JAMA 2007; 298: 2507-2516. R TC (s) PDF (s)
La obesidad y el sedentarismo son dos problemas relacionados ampliamente extendidos en los países desarrollados y que se relacionan con una mayor mortalidad. Los estudios sobre la relación entre la adiposidad y la mortalidad han obtenido resultados diferentes en parte por las diferentes medidas de obesidad utilizadas.
Estudiar la relación entre la forma física cardiorrespiratoria, la adiposidad y la mortalidad en personas de edad avanzada.
Tipo de estudio: Estudio de cohortes
Área del estudio: Prevención
Ámbito del estudio: Comunitario
Se incluyó en el estudio a 2.087 varones y 516 mujeres de ≥60 años de edad a los que se les practicó un examen preventivo periódico (laboral, a petición propia o derivados por su médico de familia) entre 1979 y 2001 en una clínica. Se excluyó a los que presentaban un IMC <18,5.
La visita comprendía un interrogatorio sobre sus antecedentes personales y familiares, una exploración clínica estándar que incluía altura, peso, PA, perímetro de la cintura y cálculo del porcentaje de la masa grasa, un análisis que incluía glucemia basal, colesterol total, colesterol HDL y triglicéridos y un ECG en reposo y una prueba de esfuerzo máxima en la que debían alcanzar el 85% de la frecuencia cardíaca máxima para la edad.
En función de los resultados de estas pruebas se clasificó a los participantes como:
El estado vital se obtuvo mediante la consulta del National Death Index. Se siguió a los participantes hasta la fecha de su muerte o hasta 2003.
La edad media de los participantes era de 64 años y un 80% eran varones. Se dieron 450 muertes a lo largo de un seguimiento medio de 12 años (31.236 personas-año). Las personas que murieron era más probable que fuesen varones, tenían más edad y más factores de riesgo cardiovascular que las que sobrevivieron.
En el análisis crudo se encontró una relación lineal entre una mejor forma física y una menor mortalidad. En cuanto a la adiposidad, se encontró una relación entre el IMC y la mortalidad que adoptó una forma en J. Las personas que presentaban una obesidad abdominal también tuvieron una mayor mortalidad. Estas relaciones se mantuvieron en el análisis multivariante ajustado por edad, sexo, año del examen, tabaquismo, respuesta ECG anormal y enfermedades basales. (figura 1). No se encontró ninguna relación con el porcentaje de grasa corporal ni con la masa no grasa. La relación entre el grado de forma física y la mortalidad no cambió cuando se introdujeron en el modelo las medidas de adiposidad. En cambio, la relación entre la obesidad abdominal y la mortalidad desapareció cuando se ajustó por el grado de forma física. Cuando se llevó a cabo un análisis por subgrupos, los pacientes con peor forma física presentaron una mayor mortalidad tanto en los individuos en normopeso, como en los individuos con sobrepeso, en los que presentaban obesidad abdominal y en los que no y en los que presentaban un porcentaje elevado de masa grasa y en los que el porcentaje era normal. No se encontraron diferencias significativas en los pacientes con IMC>30, pero el número de individuos era relativamente bajo. Los resultados no variaron apenas cuando se excluyeron las muertes acontecidas los 2 primeros años de seguimiento.
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Los autores concluyen que la forma física es un predictor de la mortalidad en pacientes de edad avanzada independientemente de la adiposidad global o abdominal, por lo que se debe recomendar el ejercicio regular a todos los pacientes tanto si son obesos como si no.
Varios de los autores han recibido honorarios de empresas relacionadas con el ejercicio físico y la obesidad. Financiado por los National Institutes of Health.
Tanto el sedentarismo como la obesidad son dos factores ampliamente extendidos en los países desarrollados y que se han asociado con una mayor morbimortalidad. Sin embargo, el estudio de la relación entre estos factores de riesgo y la morbimortalidad es difícil, lo que explica en parte los resultados aparentemente contradictorios de algunos estudios. En concreto en algunos estudios se ha detectado que la obesidad no es un factor de riesgo de mayor mortalidad en los ancianos. Parte de estas contradicciones pueden deberse a las medidas de obesidad utilizadas.
Así en este y en otros estudios el IMC se comporta como un mal predictor del riesgo de muerte. Incluso los pacientes con sobrepeso presentan una mortalidad ligeramente menor que los pacientes con peso 'normal' (IMC 25-30). Sin embargo, si se tiene en cuenta la distribución de la grasa, se comprueba que la obesidad abdominal sí que se comporta como un buen predictor. Además, en este estudio otras medidas de adiposidad más difíciles de obtener en la consulta no mostraron ventajas sobre el perímetro de la cintura.
Otro resultado importante de este estudio es la relación detectada entre la forma física y la mortalidad total, que se detectó no sólo en la población global, sino en casi todos los subgrupos analizados, excepto en los pacientes obesos (según el IMC), aunque tal vez sería necesario llevar a cabo estudios con un número mayor de individuos obesos para acabar de confirmar este hecho.
Estos hallazgos son un estímulo suplementario a la necesidad de aconsejar un nivel suficiente de ejercicio (el principal determinante de la forma física) a los pacientes de edad avanzada.
Manuel Iglesias Rodal. Correo electrónico: mrodal@menta.net.
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