Blais L, Beauchesne MF, Rey E, Malo JL, Forget A. Use of inhaled corticosteroids during the first trimester of pregnancy and the risk of congenital malformations among women with asthma. Thorax 2007; 62: 320-328. R TC (s) PDF (s)
El asma es una de las enfermedades crónicas más frecuente en las personas jóvenes, por lo que también es una de las que requieren tratamiento durante el embarazo. Los corticoides inhalados son la pieza fundamental del tratamiento actual del asma, por lo que es necesario investigar la relación entre la utilización de corticoides inhalados y la incidencia de malformaciones congénitas.
Investigar la asociación entre un amplio rango de dosis de corticoides inhalados durante el primer trimestre del embarazo y el riesgo de malformaciones congénitas.
Tipo de estudio: Estudio de cohortes
Área del estudio: Tratamiento
Ámbito del estudio: Comunitario
El estudio se llevó a cabo mediante la relación de bases de datos poblacionales de Québec. Una de ellas contiene los datos administrativos y de los servicios de salud recibidos por la población y otra, los datos de todos los ingresos hospitalarios. Se seleccionó una muestra de embarazos entre 1990 y 2000 de mujeres de 12-44 años al inicio del embarazo que tuviesen al menos un diagnóstico y una prescripción por asma en los 2 años previos. Se recogieron los datos clínicos de las mujeres desde un año antes de la gestación y del primer año de vida de los niños. Como variables de confusión se recogieron datos de 5 áreas: características sociodemográficas, enfermedades crónicas, relacionadas con el embarazo, relacionadas con el asma y relacionadas con el estilo de vida.
De esta cohorte inicial se seleccionaron todos los niños con malformaciones congénitas y cada uno de ellos se apareó con dos niños sin malformaciones. Para cada una de las gestaciones se registró si había habido alguna exposición a los corticoides inhalados (beclomethasona, fluticasona, budesonida, flunisolida y triamcinolona). Las dosis se convirtieron a las equivalentes a la beclometasona y se dividieron en cuatro categorías: 0 µg, >0-500 µg, >500-1.000 µg y >1.000 µg.
La figura 1 ilustra el proceso de selección de los participantes.
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Se detectaron un total de 418 niños con 638 malformaciones, de las cuales 481 eran mayores. El aparato en la que se detectaron un mayor número fue el circulatorio (fig. 2).
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Se dieron menos malformaciones congénitas en los hijos de mujeres asmáticas con mayores niveles de educación, residentes en un área rural, sin epilepsia ni diabetes. En el análisis bivariante, los hijos de mujeres que no tomaron corticoides inhalados o que tomaron dosis altas fue más probable que presentasen malformaciones que las de mujeres que tomaban 0-500 µg/día.
En el análisis multivariante, las usuarias de dosis bajas tuvieron una menor probabilidad de presentar una malformación en sus descendientes que las no usuarias, mientras que las usuarias de otros rangos de dosis no presentaron una probabilidad significativamente superior que las que no los utilizaron (tabla 1). La utilización de beta-2-estimulantes de vida media larga por vía oral se asoció a un mayor riesgo de malformaciones y el vivir en un área rural o >12 años de educación a un menor riesgo. La visita a un centro de urgencias o la hospitalización por una crisis de asma se asoció a un mayor riesgo de malformación que no alcanzó la significación estadística. Cuando el análisis se limitó a las malformaciones mayores, la utilización de dosis >1.000 µg/día presentaron una tendencia no significativa a un mayor riesgo.
| Variable | Valor | ORA (IC95%) |
| Dosis de corticoides inhalados (frente a no uso) | >0-500 µg | 0,76 (0,56 a 1,05) |
| >500-1.000 µg | 0,39 (0,19 a 0,92) | |
| >1.000 µg/día | 0,92 (0,42 a 2,03) | |
| Uso de beta2 orales de larga duración antes de la gestación | Sí | 2,83 (1,34 a 5,97) |
| Años de educación (frente a ≤12) | ≥13 | 0,50 (0,29 a 0,87) |
| Área de residencia (frente a urbana) | Rural | 0,73 (0,55 a 0,97) |
| Embarazo múltiple (frente a no) | Sí | 4,94 (2,82 a 8,66) |
| Epilepsia (frente a no) | Sí | 3,21 (1,49 a 6,91) |
| Enfermedad tiroidea (frente a no) | Sí | 1,95 ( 1,05 a 3,64) |
| Antecedentes familiares de malformaciones (frente a no) | Sí | 1,75 (1,14 a 2,69) |
Los autores concluyen que este estudio aporta nuevas pruebas sobre la seguridad de los corticoides inhalados para el tratamiento del asma en el embarazo.
Ninguno declarado. Financiado por becas del Swiss National Science Foundation's National Research Program, la Swiss Society of Internal Medicine, el German Ministry of Education and Research y la Swiss National Science Foundation.
El asma es uno de los trastornos crónicos más frecuentes en los jóvenes, por lo que un 4-8% de las gestantes presentan asma. Su presencia se ha asociado a un mayor riesgo de mortalidad perinatal, preeclampsia, nacimientos pretérmino y de bajo peso al nacer y todas estas complicaciones aumentan con la gravedad del asma. Sin embargo, el tratamiento de la enfermedad requiere la máxima seguridad de los fármacos a emplear.
En 2004 el National Asthma Education and Prevention Program (NAEPP) americano publicó una guía de práctica clíinica sobre el tema en la que se revisaban los datos sobre la seguridad de los diferentes grupos terapéuticos utilizados en el asma. Los beta-2-agonistas se consideraron seguros (aunque no se disponía de demasiada información sobre los de vida media larga), la teofilina a las dosis habituales, también (aunque frecuentemente fueron mal toleradas y abandonadas), así como el cromoglicato disódico. No se disponía de suficientes datos sobre la seguridad de los antileucotrienos en humanos, aunque los estudios en animales de experimentación eran tranquilizadores. La utilización de corticoides sistémicos en el primer trimestre se asoció a un mayor riesgo de labio leporino y a lo largo de todo el embarazo, a un incremento del riesgo de preeclampsia, nacimientos pretérmino y de bajo peso, aunque era difícil distinguir entre los efectos de los corticoides y los del asma mal controlada.
En cuanto a los corticoides inhalados, no se encontró evidencia de un mayor riesgo de malformaciones asociada a su uso, aunque la mayor parte de los estudios analizados se habían llevado a cabo con budesonida y no se disponía de análisis del efecto que podían tener diferentes dosis de corticoides. Los resultados de este estudio son tranquilizadores, puesto que no se ha encontrado ninguna dosis que se asocie a un mayor riesgo de malformaciones e incluso a dosis moderadas parece disminuir el riesgo de malformaciones, probablemente mediante un mejor control del asma.
Manuel Iglesias Rodal. Correo electrónico: mrodal@menta.net.
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