Shiri R, Koskimäki J, Häkkinen J, Auvinen A, Tammela TLJ, Hakama M. Cardiovascular Drug Use and the Incidence of Erectile Dysfunction. Int J Impot Res 2007; 19: 208-212. R TC (s) PDF (s)
La disfunción eréctil (DE) es frecuente en los pacientes con enfermedades cardiovascular. En esta asociación es difícil diferenciar qué parte del problema se debe a la enfermedad cardiovascular en sí y qué parte corresponde a los fármacos empleados en su tratamiento, puesto que ambos se han implicado en su patogenia.
Estudiar la influencia de las enfermedades cardiovasculares y de los fármacos empleados en su tratamiento en la incidencia de DE.
Tipo de estudio: Estudio de cohortes
Área del estudio: Causa
Ámbito del estudio: Comunitario
La población de estudio la constituyeron los varones de 55, 65 y 75 años de edad del área de Tampere (Finlandia). En 1999 y 2004 se les envió sendos cuestionarios con preguntas sobre variables sociodemográficas, estilo de vida, enfermedades, medicaciones y función eréctil. Se incluyeron en el estudio los participantes que respondieron los dos cuestionarios.
La información sobre la utilización de fármacos se obtuvo a partir de la siguiente pregunta: ¿usa habitualmente algún fármaco para alguna enfermedad cardiovascular o para la hipertensión? La información sobre la DE se obtuvo de dos preguntas: ¿tiene dificultades para conseguir una erección antes de empezar una relación sexual? y ¿tiene problemas para mantener la erección una vez la relación sexual ha comenzado? Se clasificaron como pacientes con una DE moderada o grave si respondían a alguna de estas dos preguntas con las opciones bastante frecuentemente o no se llevó a cabo la relación.
Se incluyeron en el estudio 1.905 participantes (el 76% de los invitados). No hubo diferencias entre los que habían enviado toda la información y los que no en cuanto a la prevalencia de HTA y la toma de antihipertensivos, pero los que no lo hicieron eran mayores, tenían más diabetes, cardiopatías, DE y tomaban más fármacos cardiovasculares de otro tipo. La edad media de los particiipantes fue de 61 años. Un 34% eran hipertensos y un 6% tenían una cardiopatía.
Se observó una tendencia no significativa respecto a una mayor incidencia de DE en los pacientes con enfermedad cardiovascular tratada o no. Los pacientes con HTA tratada presentaron un riesgo de DE superior, pero no los que tenían una HTA no tratada (fig. 1).
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En el análisis multivariante, los inhibidores de la ARA-II y los calcioantagonistas se asociaron a un mayor riesgo de DE estadísticamente significativo, mientras que no se apreció ninguna tendencia a un mayor riesgo para los IECA, los betabloqueantes selectivos ni para los hipolipemiantes (fig. 2).
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Los autores concluyen que los inhibidores de la ARA-II, los calcioantagonistas, los betabloqueantes no selectivos y los diuréticos pueden aumentar el riesgo de DE.
Ninguno declarado. Financiado por la Medical Research Fund of Tampere University Hospital.
En varios estudios se ha demostrado una asociación entre la DE y la presencia de enfermedades y factores de riesgo cardiovasculares, como la cardiopatía isquémica, la HTA, el tabaquismo, el IMC elevado, la diabetes y la hipercolesterolemia. Además, se ha comprobado que la presencia de DE en sí misma es un marcador de riesgo cardiovascular. Por otro lado, también se ha relacionado el tratamiento antihipertensivo con el riesgo de desarrollar DE.
Los resultados de este estudio demuestran que la presencia de cardiopatías se asocia independientemente del tratamiento a un mayor riesgo de desarrollar DE. Por otro, la HTA no tratada no se asoció a un incremento del riesgo observado, mientras que la tratada, sí, hecho que ya se había observado en trabajos previos. De ello no puede deducirse que la HTA en sí misma no pueda producir DE puesto que es probable que los pacientes que requirieron tratamiento para su HTA es probable que tuviesen cifras más elevadas o presentasen un riesgo cardiovascular mayor que los pacientes no tratados.
El espectro de fármacos antihipertensivos es amplio y uno de los criterios a la hora de seleccionar el fármaco a emplear es su impacto sobre la calidad de vida, de la que la función sexual es un componente importante. En este sentido, puede resultar de utilidad el conocer las diferencias entre la capacidad para inducir DE de diferentes grupos de fármacos. Los fármacos antihipertensivos que mostraron una menor asociación con el desarrollo de DE fueron los betabloqueantes selectivos y los IECA.
En algunos estudios (observacionales y series de casos) se ha asociado la utilización de estatinas con un mayor riesgo de DE, que no se aprecia en este trabajo.
Manuel Iglesias Rodal. Correo electrónico: mrodal@menta.net.
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