Yang YX, Lewis JD, Epstein S, Metz DC. Long-term Proton Pump Inhibitor Therapy and Risk of Hip Fracture. JAMA 2006; 296: 2947-2953. R TC (s) PDF (s)
La hipoclorhidria que producen los inhibidores de la bomba de protones (IBP) podría afectar a la absorción del calcio, por lo que a la larga podría producir una osteoporosis. Por otro lado, también inhiben la función de los osteoclastos, por lo que podrían inhibir la desmineralización del hueso.
Estudiar si la utilización a largo plazo con IBP afecta al riesgo de fractura de cadera.
Tipo de estudio: Estudio de casos y controles
Área del estudio: Pronóstico
Ámbito del estudio: Comunitario
El estudio se llevó a cabo sobre la General Practice Research Database (GPRD), una base de datos de base poblacional que contiene los datos de más de 9 millones de personas originados en la atención sanitaria llevada a cabo en atención primaria.
Para este estudio se excluyeron los siguientes pacientes: seguimiento inferior a un año, edad <50 años en el momento de incorporarse a la base de datos, tener antecedentes de una fractura de cadera antes de su incorporación a la base de datos o haber recibido tratamientos con IBP o antihistamínicos H2 (AH2) durante periodos inferiores a los estándar. Tras aplicar estos criterios de exclusión permanecieron en el estudio 1,8 millones de personas (fig. 1).
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Como casos se seleccionaron todas las personas que desarrollaron una fractura de cadera al menos un año después de su incorporación a la base de datos. Para cada uno de ellos se seleccionaron 10 controles apareados por edad, sexo y tiempo de seguimiento en la base de datos.
La variable de interés fue la exposición a los IBP durante >1 año.
Se detectaron 10.834 casos de fractura de cadera incidente, para los que se seleccionaron 135.386 controles. El 80% eran mujeres y la edad media fue de 77 años. Las fracturas de cadera fueron más frecuentes en las personas con factores de riesgo conocidos para este trastorno y que habían consumido determinadas medicaciones (tabla 1).
| Diagnósticos | Tratamientos |
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Tras incluir en el análisis todas esas variables, la utilización de IBP durante más de un año se asoció a un mayor riesgo de fractura de cadera (odds ratio 1,44; IC95% 1,30 a 1,59; P<0,001). También se encontró una relación con la utilización de AH2 (OR 1,23; IC95% 1,14 a 1,39; P<0,001). Cuando se compararon la utilización de IBP con la de AH2, las diferencias fueron estadísticamente significativas (OR 1,34; IC95% 1,14 a 1,38; P<0,001).
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La mayor duración y las dosis más altas del tratamiento con IBP se asociaron a un mayor riesgo de fractura (fig. 2). La relación entre la utilización de IBP y el riesgo de fractura fue superior en los varones que en las mujeres. Cuando se restringió el análisis a las personas con una enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) diagnosticada, los resultados no variaron.
Los autores concluyen que el tratamiento con IBP, especialmente durante periodos prolongados, se asocian a un mayor riesgo de fractura de cadera.
Varios de los autores han recibido honorarios de la industria farmacéutica por diferentes conceptos. Financiado por un premio del American Gastroenterological Association/GlaxoSmithKline Glaxo Institute for Digestive Health.
Un porcentaje de la población cada vez mayor está expuesto al consumo a largo plazo de IBP por diferentes motivos (ERGE, prevención de la gastropatía por AINE, etc.), por lo que los aspectos relativos a la seguridad de estos tratamientos son cruciales. Las bases de datos poblacionales, por la gran cantidad de información que recogen relativa a un elevado número de personas seguidas durante periodos de tiempo muy prolongados proporcionan una oportunidad única para investigar efectos indeseables que presentan largos periodos de latencia prolongados y que son relativamente poco frecuentes, por lo que es difícil que se puedan poner de manifiesto en ensayos clínicos.
En estudios experimentales llevados a cabo en humanos y animales se ha demostrado que la solubilidad del calcio, que depende del pH, juega un papel importante en la absorción de este mineral. Los IBP, al disminuir la acidez gástrica podrían afectar a su absorción. Por otro lado, los IBP inhiben la función de los osteoclastos, por lo que podrían reducir la reabsorción ósea.
En este estudio se ha encontrado una relación entre el consumo de IBP y el riesgo de fractura de fémur. Estos resultados coinciden con el de otros estudios publicados previamente. A pesar de que en el análisis se han controlado numerosos factores de confusión, es posible que la relación observada pudiera deberse a algún factor no controlado, pero el hecho de que se haya detectado una relación dosis-respuesta y que en el análisis limitado a los pacientes con ERGE no varíen los resultados van en contra.
Manuel Iglesias Rodal. Correo electrónico: mrodal@menta.net.
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