Rubin GJ, Hahn G, Everitt BS, Cleare AJ, Wessely S. Are some people sensitive to mobile phone signals? Within participants double blind randomised provocation study. BMJ 2006; 332: 886-891. R TC PDF
Los efectos de los teléfonos móviles sobre la salud vienen siendo discutidos desde hace años. En estudios controlados llevados a cabo en población general no se ha demostrado que la exposición a las señales GSM produzcan síntomas. Sin embargo un 1-3% de la población refieren presentar molestias cuando tienen que mantener una conversación prolongada a través de un teléfono móvil. Entre las explicaciones que se han aportado para explicar este fenómeno, se ha propuesto que el carácter pulsátil de las ondas GSM podrían ser las responsables.
Estudiar si la exposición de las personas que refieren ser sensibles a los teléfonos móviles presentan más síntomas cuando están expuestos a ondas pulsátiles GSM, que cuando están expuestos a ondas continuas o a falsas señales.
Tipo de estudio: Ensayo clínico
Área del estudio: Causa
Ámbito del estudio: Comunitario
Se invitó a participar en el estudio a una muestra de personas voluntarias que referían ser sensibles a las ondas de los teléfonos móviles (cefalea tras una conversación de 20 min. en un teléfono GSM) y a otra de personas que no tenían síntomas en relación con ellos. Se expuso a los participantes a tres tipos de señales: señales GSM pulsátiles, señales continuas no pulsátiles y una falsa exposición. La exposición fue doble ciego. Los individuos se esperaban durante 30 min. en la sala de experimentación y después eran sometidos a la situación experimental durante 50 min.
Se excluyó a las personas <18 o >75 años, gestantes, con psicosis o que tomaban antidepresivos y los que presentaban síntomas intensos durante los 30 min. de espera previos a la exposición.
Se proporcionaba a los pacientes escalas analógico-visuales (de 0 a 100 mm) sobre los diferentes síntomas a los 5, 15, 30 y 50 minutos de la exposición, a los 30 min. del final de la misma e inmediatamente después de que el participante creyese que había terminado la misma. Se contactaba con ellos 24 horas después de cada una de las sesiones y se les pedía que valorasen sus síntomas en una escala del 0 al 10. Se consideraba que habían presentado algún síntoma si la puntuación era ≥5.
La figura 1 muestra el flujo de los participantes en el estudio. Los pacientes que abandonaron el estudio tenían unas características parecidas a los que siguieron en el estudio. La edad media fue de 52 años y un 57% eran mujeres.
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Las personas que referían ser 'sensibles' a los teléfonos móviles presentaron unos síntomas más intensos que los controles, pero no mostraron diferencias estadísticamente significativas entre las ondas GSM, las continuas y la falsa exposición (fig.2). Los síntomas intensos, que llevaron a los participantes a solicitar la suspensión de la prueba y los síntomas al día siguiente también fueron más frecuentes en el grupo de personas 'sensibles' pero tampoco hubo diferencias en las respuestas a las exposiciones de los 3 tipos. Tampoco fueron capaces de distinguir si estaban expuestos a ondas GSM o a una falsa exposición.
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Los autores concluyen que no existen pruebas de que los pacientes que refieren ser 'sensibles' a los teléfonos móviles sean capaces de distinguir si están expuestos o no a ondas GSM ni de que éstas produzcan más síntomas que una falsa exposición o la exposición a otros tipos de ondas y que es probable que el origen de los síntomas sea psicológico.
Ninguno declarado. Estudio financiado por el Programme Management Committee (PMC) del programa Mobile Telecommunications and Health Research.
La introducción de los teléfonos móviles en el mercado ha venido seguida de una importante polémica sobre los efectos que las ondas utilizadas por esta tecnología pueden tener para la salud. En estudios experimentales se ha comprobado que estas ondas pueden afectar a las células, pero la importancia de las consecuencias clínicas de estos efectos están por demostrar, excepto en el caso de los accidentes de tráfico derivados de su utilización mientras se conduce, que ha sido ampliamente comprobado independientemente de si se utilizan dispositivos 'manos libres' o no.
Otros efectos sobre los que se habían expresado dudas era sobre el poder carcinogénico de las ondas. Sin embargo, no se ha demostrado la asociación con ningún tipo de tumores, con la única excepción del neurinoma del acústico, para el que se encontró una asociación en un estudio de casos y controles bien diseñado. Sin embargo, dado el largo periodo de latencia necesario para que se manifiesten los efectos carcinogénicos de cualquier exposición, todavía es demasiado pronto para poder excluir totalmente que pueda existir una relación.
También se han descrito en la literatura síntomas 'menores' asociados al uso de teléfonos móviles, como insmonio, cefaleas, fatiga y problemas cognitivos. En estudios experimentales bien diseñados llevados a cabo en población general no se han demostrado que la exposición a ondas GSM produzcan más síntomas que una falsa exposición. Pese a ello, un pequeño porcentaje de la población refiere notar síntomas en relación con conversaciones por teléfono móvil prolongadas. Los resultados de este estudio demuestran que, incluso en estas personas, las verdaderas ondas GSM no producen más síntomas que una falsa exposición, por lo que parece probable que la causa de los síntomas sea psicológica. Sería conveniente estudiar las características psicológicas de las personas que refieren síntomas de este tipo.
Manuel Iglesias Rodal. Correo electrónico: mrodal@menta.net.
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